Carta para un papá primerizo

Te has enterado que tu pareja está embarazada, ¡qué alegría! Vas a ser papá. Muchos sentimientos e ideas pasan por tu cabeza en ese momento. Puede que el bebé haya sido buscado, como puede que no. Quizás hace tiempo esperas ser padre, o te ha tomado completamente por sorpresa. Sea cual sea el caso: ¡muchas felicidades! Te estás embarcando en un viaje sin retorno, del que jamás te arrepentirás.
Quizás en tu familia haya cosas que empiezan a cambiar. La atención de tus padres y suegros se puede centrar en la llegada de un nuevo nieto. Te puede resultar un tema monótono cada vez que vas a un evento social, las amistades no dejan de felicitarte y darte todos los consejos que se les ocurran, de los cuales, seguramente, no recuerdes ninguno.

El cuerpo sexy de tu mujer comienza a cambiar, logrando una sensualidad diferente que muchos hombres encuentran sumamente atractiva. Su panza no deja de crecer. Quizás notes cambios en su carácter, puede estar un poco más sensible o rezongona. Seguramente aparezca con planteos extraños para ti, por ejemplo, puede que quiera desesperadamente salir a comprar una cuna para el bebé, y tú pienses “si todavía faltan 3 meses para que nazca”. Esta ansiedad te puede resultar extraña. Puede ser que tú seas más práctico. Quizás no notes la diferencia entre el color turquesa y el azul cielo para la pared del cuarto del bebé. Sin embargo para algunas mujeres puede ser una decisión fundamental.
Seguramente en pocos meses hayas aprendido el significado de muchas palabras nuevas, por ejemplo la diferencia entre un pelele y una bata, y hayas aprendido que existen ordeñadores para que tu señora se extraiga leche.

En un lapso corto de tiempo te enfrentarás a muchos desafíos. La familia comienza a adaptarse a la llegada de un nuevo integrante, y veras como tú mismo te ajustas a esta realidad. Pero como todo proceso, implica ansiedades, miedos y fantasías que siempre es bueno exteriorizarlas, encontrarles un sentido y transformarlas en positivo, lo que llamamos “capitalizar”.

Una de las principales interrogantes que te surgirán es la pregunta de ¿cómo serás como padre? ¿puedes imaginarte cambiando pañales? ¿levantadote en la madrugada? ¿calmando cólicos? O piensas que eres de los padres trabajadores que prefieren delegar esas actividades a personas más “competentes” (que tú crees que lo pueden hacer mejor).

¿Deseas ser un padre activo, que participa de las clases de parto, y desea ver el nacimiento de su bebé? ¿O prefieres tener un rol más pasivo y apoyar desde la distancia? Es totalmente genuino hacerse estas preguntas. Socialmente se ha puesto mucha presión en el rol del padre, que se ha transformado en estos últimos años de una manera vertiginosa. Recordemos que unas décadas atrás era impensable ver a un padre entrar a la sala de partos. A nadie se le ocurría invitar a los hombres a las clases de preparto. Existen muchas historias, no tan lejanas en el tiempo, en donde los papás iban a ver a su hijo recién nacido en el horario de visita del hospital. Es bueno darnos cuenta cómo se fue transformando este rol, para comprender las presiones y estereotipos culturales a los que tú, papá, te estás enfrentando.
Preguntarte qué tipo de papá quieres ser, te va a ayudar a tomar decisiones más genuinas y disfrutar lo máximo posible del nacimiento de tu bebé.

Puedes temer sentirte excluido. El tiempo y la atención que tu pareja te dedicaba, ahora no lo tendrás en exclusividad. Tampoco la atención de tu familia ni de los pares. Desde el embarazo notas que has pasado a un segundo lugar. La gente le habla a la panza de tu mujer antes de saludarte a ti. Tu pareja está radiante, y le sienta muy bien toda la atención que está recibiendo. Pero es bueno que sepas que ella también teme perder tu atención cuando nazca el bebé. Y está en ambos cuidarse y procurar momentos en donde reencontrarse. Creías que a tu pareja solo le atrae tu buen porte y físico, te asombrarás de cuánto más se enamorará de ti al verte cambiar pañales o limpiar provechos.

La economía del hogar también te preocupa, ¿y a quién no?. Hoy en día criar a un niño no es nada barato. Si sumamos pañales, ropa, visitas al médico, remedios, una niñera o guardería, etc., vemos que cualquier economía familiar media se vería afectada. Socialmente el padre siente una presión importante en este aspecto. Aunque no se presente de forma consciente, en la mayoría de los casos, existe cierta incertidumbre de “¿podré sostener económicamente a mi familia?”. En nuestra sociedad se observa generalmente que es el hombre el que aporta el mayor sueldo a la casa. Entonces, los papás se preguntan, “¿Qué pasa si pierdo el trabajo?, ¿Qué pasa si no me va bien económicamente?”. Este es un miedo genuino, en una cultura inestable. Conversarlo con pares, amigos y familiares que estén en la misma situación puede ayudar a sostener esta ansiedad.

Pronto el embarazo pasará, y luego de aproximadamente 40 semanas de espera, te encontrarás con tu hijo, ese bebé que tanto has imaginado en tu mente. Seguramente no sea parecido a lo que pensaste, si no que mucho más lindo. Hasta ahora mamá podía sentirlo mover en su panza, pero ahora tú podrás verlo en “vivo y en directo”. Tu bebé reconocerá tu voz, y tú notarás cuántas cosas tienen en común. Al principio puede no ser fácil acomodarse. Deben conocerse los tres. Seguramente dediques mucho tiempo en cumplir una función de sostén, apoyando a tu pareja en la lactancia, y acompañando en el cuidado del bebé. Pero verás que con el correr del tiempo las cosas comenzarán a acomodarse. Volverás a trabajar, y la vida social continuará. Con el tiempo te darás cuenta qué significa ser padre y como juntos van construyendo su propia familia.

Claudia López
Lic. en Psicolgía
claudia.lopez@nacemama.com
www.nacemama.com
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