La importancia del acompañamiento durante el Trabajo de Parto

El trabajo de parto y parto es un momento de extrema sensibilidad y vulnerabilidad para la mamá y su familia. En Uruguay, una mujer tendrá, en promedio, dos hijos en su vida. Por lo que el momento del parto no es un día “cualquiera”, si no que quedará presente en su memoria.

En el año 1991, la Doula Penny Simpkins publicó una investigación sobre el impacto emocional del parto en un grupo de mujeres, a las cuales les realizaron entrevistas en distintos lapsos de tiempo. Los resultados que obtuvieron indican que las memorias del parto se recuerdan de forma vívida aún 15 o 20 años después.
Concluyeron que una experiencia de parto satisfactoria, sin medicar y bien acompañada (contenida), puede ser una influencia positiva para el resto de la vida de la mujer.

Para que la experiencia del parto sea una memoria positiva, es imprescindible que la mujer se sienta segura y tranquila. Muchas veces, en la urgencia de cuidar la salud física del bebé y la mamá, se puede desatender el aspecto emocional. Para que la mujer transite la experiencia de la mejor forma posible, es indicado que alguien de su confianza pueda acompañarla durante el proceso, para darle aliento, contenerla y apoyarla. La Organización Mundial de la Salud describe que: “Las mujeres que recibieron apoyo continuo y personalizado durante el parto tuvieron más probabilidades de tener un trabajo de parto levemente más corto, un parto vaginal espontáneo y no tuvieron la necesidad de usar analgesia o anestesia. También mostraron una menor tendencia a expresar disconformidad con relación a la experiencia del parto”.

Desde el 15 de agosto del año 2001 existe en Uruguay la Ley 17.386 en la cual se dispone que: “toda mujer durante el tiempo que dura el trabajo de parto, incluyendo el momento del nacimiento, tendrá derecho a estar acompañada de una persona de su confianza o en su defecto, a su libre elección de una especialmente entrenada para darle apoyo emocional”. Esta disposición es válida independientemente si el parto es vaginal o por cesárea. El Ministerio de Salud Pública (MSP) es quien vela para que se cumpla esta ley, la cual comúnmente es llamada Ley de Acompañamiento. Es importante que la mujer esta informada al respecto para poder reclamarla, y en caso de que no se cumpla, realizar la denuncia correspondiente.

La palabra DOULA deriva del griego antiguo y significa “sirviente de la mujer”. Actualmente se utiliza para referirse a una mujer experimentada en el parto, que a la futura madre proporciona: información y apoyo continúo en los aspectos físicos y emocionales, antes, durante y después del parto.

Una doula del nacimiento:
. Reconoce el nacimiento de un hijo como una experiencia clave que la madre recordará toda su vida.
. Entiende la fisiología del nacimiento y las necesidades emocionales de la mujer que se encuentra en trabajo de parto
. Ayuda a la mujer y a su compañero a prepararse y seguir sus planes para el parto.
. Permanece con la embarazada hasta que su trabajo de parto termina.
. Proporciona apoyo emocional, medidas físicas de comodidad y da un punto de vista objetivo, ayudando a la madre y su referente afectivo a obtener la información necesaria par tomar decisiones adecuadas.
. Facilita la comunicación entre: la mujer que está en trabajo de parto, su compañero y los proveedores de los servicios de salud.

En el Uruguay este nuevo rol se viene desempeñando y fue reconocido en las “Normas de atención a la mujer en el proceso de Parto y Puerperio”, publicadas por el MSP en el año 2008. La formación académica está a cargo de la Asociación Nacional de Doulas del Uruguay (ANDOU)


TESTIMONIO de una DOULA:

La experiencia de acompañar a una embarazada y su acompañante ha sido y es algo sumamente emocionante. Desde nuestro rol, la aceptación por parte de ellos de que los acompañemos en un momento tan importante e íntimo de sus vidas, es algo que nos obliga desde el espíritu a ser sumamente respetuosas. La intensidad con la que vive una mujer en esas horas nos renueva la fuerza femenina, nos renueva la esperanza en el poder de parir que tenemos todas las mujeres, y nos recuerda que el acto de parir – nacer es una CELEBRACIÓN y debe ser vivida de esa manera. Allí la Doula es la que vela por que se viva plenamente esa Celebración, el recibimiento a ese nuevo ser a este mundo. Que prime la fuerza, esperanza, alegría y emoción de haber engendrado y parido a un HIJO. Luego ya los tres juntos, sonrientes, agotados de tal tarea, la doula cuidadosamente permite que vivan en intimidad sus emociones, sus caricias, mimos... Al retirarse la Doula, sale a despertar al mundo, a gritar a vivas voces que alguien más está entre nosotros y que nuevamente una mujer a sacado de sus entrañas el poder femenino de parir, y el referente afectivo supo estar firme y sólido al momento de dar una mano, al respirar juntos, al llorar juntos la llegada de ese niño.
El acompañar es la tarea más bella que he vivido.
Myriam Álvez
Doula


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