Nuestra
sociedad y el lugar de la mujer en la misma se ha ido transformando con el
correr del tiempo. Hemos ganado distintos espacios y en la actualidad somos
capaces de desempañarnos en múltiples áreas, entre ellas el ámbito laboral. En
contrapartida, tenemos menos tiempo disponible para dedicar a la crianza, lo
que incluye la lactancia materna. Hay mujeres que están fuera de sus hogares
más de 9 horas diarias, ¿es entonces posible sostener la lactancia? ¿Cómo se
congenia el trabajo y su estrés agregado, con la vida doméstica y la crianza?
Las mamás y papás queremos lo mejor
para nuestros hijos, y es sabido el beneficio de la leche materna en su
desarrollo. Las jornadas laborales parecen ser grandes enemigos de la
lactancia, o al menos eso se cree. Las mujeres estamos cansadas, procurando
lidiar con demasiadas cosas a la vez, y la lactancia puede resultarnos un gran
desafío. Sin embargo, es posible facilitar esta realidad, existen pequeños
secretos que nos ayudarán en la nueva etapa de la maternidad, y disfrutar así
de ambos contextos.
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Imagen: Ran Zwigenberg |
Licencia
maternal
En Uruguay el reintegro laboral se
rige por la Ley N.° 19.161 en el ámbito privado, que establece medio horario
hasta los 5 meses en el presente año. Esto se extenderá a 6 meses en el 2016.
Asimismo se establecen 14 semanas de licencia, que se distribuyen en 6 semanas
previas al nacimiento y 8 posteriores. En aquellas mujeres que están en
condiciones de seguir trabajando, previa autorización del médico tratante,
pueden hacerlo hasta la semana 37 de gestación, obteniendo más semanas libre
luego del nacimiento.
En el ámbito público son igualmente 14
semanas de licencia, y medio horario hasta los seis meses del bebé. En algunas
instituciones privadas y públicas con convenios sindicales, ofrecen medio
horario hasta el año del bebé.
Las mujeres que son profesionales
independientes son quienes tienen menos beneficios Tienen derecho a un subsidio
de la caja de profesionales, pero el mismo no se corresponde a sus ingresos,
sino que está estipulado según la categoría de aporte a la que pertenezca. El
medio horario resulta casi imposible de generar, ya que la mujer factura de
acuerdo a su trabajo. Estas mujeres son las que precisan más apoyo de su
entorno inmediato para poder sostener la lactancia.
¿Cuándo
comenzar a extraerse leche?
La extracción oportuna de leche es una
de las claves principales para sostener la lactancia cuando hay largas jornadas
laborales. Cuando la madre sabe que deberá reintegrarse de forma precoz, es
ideal que comience a ordeñarse a los 10 días de nacido el bebé o antes, pues se
calcula que en estos días ya ha logrado acomodarse y adaptarse a las nuevas
rutinas. El ordeñe puede ser simple para algunas mujeres, mientras que para
otras lleve más tiempo de práctica. Lograr un buen dominio del mismo facilitará
a la mujer en tiempo y practicidad, pues podrá obtener el alimento rápidamente.
Contar con un stock inicial de leche materna
será tranquilizador para la mujer, ya que tener la preocupación de no contar
con alimento disponible genera gran ansiedad y estrés, elementos que no
colaboran con las dinámicas diarias laborales.
¿Cada
cuánto ordeñarse?
Así como el comienzo oportuno es una
de las claves para sostener la lactancia, la frecuencia también será
fundamental. Mientras la mujer esté gozando de su licencia, puede ordeñarse una
o dos veces al día. Puede ser en cualquier momento, según su conveniencia. No
debe fijarse en la cantidad que logra extraer, sino pensar en la importancia de
la estimulación para sus mamas. Si logra mantener esto como una rutina diaria,
verá como la producción comienza a aumentar gradualmente.
Una vez que se incorpore a la jornada
laboral, será recomendable ordeñarse cada 3 o 4 horas, de preferencia cuando
sea la hora en la que el bebé tomaría el pecho. De esta forma se mantiene la
coordinación con el bebé, y su producción no se verá alterada.
¿Qué
tipo de ordeñador es más recomendable?
El ordeñador a utilizar dependerá de
cada mujer y del tipo de trabajo que realice. Cuando las jornadas laborales son
largas, y no se cuenta con mucho tiempo para dedicarle al ordeñe, lo idea es
tener un extractor doble, eléctrico. Este permite obtener la mayor cantidad de
leche, en el menor tiempo posible. Si la mujer trabaja desde su casa, o sus
jornadas son de medio tiempo, puede utilizar un extractor eléctrico o manual
simple. Es importante evaluar que la forma de la copa sea compatible con la
mama de la mujer, lo mismo con su pezón. Copas pequeñas o grandes pueden
lastimar la piel y producir grietas.
¿Qué
medidas higiénicas se deben tener?
Una higiene correcta será crucial para
mantener el buen estado de la leche materna. Para ello se recomienda el lavado
de manos con agua y jabón, teniendo especial cuidado en las uñas. El pecho y la
areola no deben lavarse especialmente, la ducha diaria es suficiente. En la
zona de la areola existen unas glándulas pequeñas que se encargan de la
lubricación, y segregan factores antimicrobianos. Por esta razón es importante
no pasar alcohol en gel ni jabón directo en esa zona.
¿Cómo
se conserva la leche materna?
Para la conservación, los recipientes
más recomendados son aquellos de vidrio con tapa de plástico. Asimismo, existen
bolsas diseñadas para la conservación de leche. Estas tienen como contra que no
son sencillas de manipular y se corre el riesgo de que se pinchen, por lo que
deben ser utilizadas con precaución.
Respecto a los tiempos de conservación,
estos dependerán de acuerdo al lugar donde se guarde. Aunque en la actualidad
los tiempos están en revisión, según la Norma Nacional de Lactancia Materna
(2009) las referencias en nuestro país son las siguientes:
- A temperatura ambiente, las
cualidades de la leche se mantendrán aceptables en un promedio máximo de 8
horas.
- En la heladera, se podrá
conservar durante 48 horas, teniendo la precaución de colocarla en el
fondo de la heladera.
- En un congelador
(heladera de una sola puerta), se podrá mantener durante 14 días, mientras
que en el freezer será entre 3 y 6
meses (3 meses feezer de heladera, 6 meses en el fondo de freezer
horizontal)
Se recomienda que la leche materna se
congele en pequeñas cantidades, de no más de 60-80 ml. Recordemos que una vez
que se descongela, no puede volver a congelarse, y si el bebé no lo consume
dentro de las primeras 24 horas, esa leche debe desecharse. Al congelar en
pequeñas unidades, es más fácil para luego descongelar en la medida justa.
¿Cómo
se descongela la leche?
Para utilizar la leche, se puede
descongelar dejándola a temperatura ambiente, a baño maría o bajo el chorro
caliente de la canilla. Lo importante es nunca usar fuego directo ni
microondas, ya que se desnaturalizan las proteínas.
Se debe recordar que:
- La leche descongelada
debe ser consumida dentro de las primeras 24 horas.
- No debe congelarse
nuevamente
- Se debe agitar para
homogeneizar la grasa y la temperatura
Si la lactancia materna es algo
sencillo para la mujer, sostenerla luego de comenzar a trabajar no será un gran
desafío. Para ello es importante un buen comienzo en la lactancia, teniendo
especial cuidado en la forma en que el bebé se acopla al pecho. Cuando el bebé
es saludable y nació a término, es fundamental mantener la lactancia a libre
demanda, esto es cada vez que el bebé muestre signos de hambre, sin restringir
el tiempo de las tomas. Si permitimos que sea el bebé quien regule la
producción y la frecuencia, la mujer notará que el ordeñe será sencillo, pues
sus mamas están acostumbradas a una producción frecuente.
Mantener la lactancia luego de
reintegrarse al trabajo será una tarea que requiere de perseverancia y
voluntad, no siempre será sencillo, pero sin dudas dará excelentes frutos en la
salud de su bebé.
Claudia López
Licenciada en Psicología
Consultora Internacional de Lactancia
Materna (IBCLC)
Referencias:
Lawrence, R.A., Lawrence, R.M. (2011).
Breastfeeding: A guide for medical profession. Philadelphia: Elsevier Mosby.
Ministerio de Salud Pública. Dirección
General de la Salud. (2009). Norma Nacional de Lactancia Materna. Montevideo.
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